lunes, 10 de diciembre de 2012

Senda 2012.




No sé bien qué fue primero, si el caminante o el vehículo. Hay dos marcas, dos caminos en la misma dirección. Desconozco si sus destinos coincidirían. Pero espero que las pisadas humanas sigan su camino y no las hayan atropellado, pues sería triste que yendo en la misma dirección, no llegaran todos a su destino. Que hubiese quien apartara del camino a alguien, en lugar de parar e invitar a subirse y viajar juntos. O viceversa, abandonar el vehículo, y si place, caminar juntos. Una metáfora de nuestra sociedad, captada este níveo puente de evasión montañosa. Allá, en las fronteras de un dios, en el pináculo de la madre Naturaleza, una mañana de diciembre en que arrojé mi alma a la nieve.

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